5 principios de diseño que desconocías.

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Simplicity

A todos nos ha ocurrido que, mientras ojeamos una revista, nos paramos a mirar un cartel por la calle o visitamos un edificio emblemático nos ha venido a la mente un “cómo me gusta”. No sabemos explicar muy bien por qué, pero hay algo en esos extraordinarios objetos que nos atrapa y nos cautiva. Aunque de lo que sí estamos seguros es de una cosa: a nuestro cerebro le gusta. Parecería que alguien ha movido unos secretos e invisibles hilos para que todo aquello que observamos tenga unas dimensiones exactas, unos colores precisos. Y efectivamente es así, salvo que en la mayoría de los casos no somos conscientes de esos pequeños trucos.  

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Vamos a ver algunos de los principios geométricos y psicológicos que rigen este maravilloso mundo. 
1.- Alineación del área. Básicamente consiste en alinear los objetos irregulares en base a su área, en lugar de hacerlo tomando como referencia su contorno o bordes, como sería lo habitual. Imagina intentar alinear una guitarra colocada en horizontal y una pelota de golf. Si intentamos alinearlos en base a sus bordes o centros nunca quedará del todo bien. Pero si alineamos sus áreas o manchas, el resultado será sorprendentemente perfecto. 
2.- Autosimilitud. Para no perdernos en detalles diremos que es la propiedad por la que una forma se compone de partes similares al todo y entre sí. El ejemplo más sencillo y gráfico para comprender esto es pensar en un fractal. Todas y cada una de las múltiples formas que lo componen crean un conjunto armónico, pero a su vez todas contrastan y se combinan perfectamente entre sí. ¿Magia? No, ciencia.  
3.- Ley de Prägnanz. Los fundamentos teóricos de esta ley fueron establecidos en la década de 1930. Es uno de los principios de percepción de la Gestalt y podríamos definirla como la tendencia a interpretar las imágenes ambiguas como si fuesen sencillas y completas, en lugar de complejas e incompletas. Más de uno se ha quedado a cuadros, pero seguro que esto te hará verlo más claro ;-). No, no es un error. Los emoticonos son el mejor ejemplo de esta ley. Algo que en principio no significa nada concreto es convertido en una carita sonriente. La interpretación más sencilla y simple (dos ojos, una nariz y una boca) se impone sobre todas las demás. Así le ahorramos un gran esfuerzo a nuestro maltrecho cerebro.  
4.- El efecto catedral. Quizá algunos de vosotros ya estéis familiarizados con este término, pero seguro que para muchos otros es algo completamente desconocido. Es una regla básica en diseño de interiores y arquitectura. Básicamente dice que los espacios y techos altos favorecen la creatividad y la abstracción. Por el contrario los espacios más reducidos fomentan el pensamiento concreto y enfocado a los detalles. Tenlo en cuenta la próxima vez que te quedes atascado con esa campaña: quizá es tan fácil como cambiar de habitación. 
5.- La proporción áurea. No podíamos terminar esta lista sin la madre de todos los principios. Sí, ya sé que muchos habéis oído hablar de ella, pero después de siglos y siglos de existencia todavía nos fascina. Consiste en la proporción entre los elementos de una forma, como la altura y la anchura, que equivale aproximadamente a 0,618.  
Un dato curioso: si estás leyendo esto en tu iPad debes saber que sus proporciones responden a esta proporción. ¿No lo sabias? Pues compruébalo tú mismo. 
por Alberto García

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